Las tendencias son el motor que nos hace cambiar porque, aunque no lo creamos, nuestros gustos se moldean a partir de ellas. Cuando hablamos de tendencias hablamos de un universo muy amplio, ya que no solo nos referimos a moda o tecnología, sino también, a formas de vida, comunicación, gestión de recursos, cambios políticos, comportamientos sociales, expresiones culturales y un largo etcétera que abarca muchos de nuestros ámbitos cotidianos.

En Aranda creemos que este blog es la plataforma perfecta para analizar las tendencias que están influyendo directamente en las marcas. Y, la primera que queremos analizar, es contextual onmipresence, una tendencia que no ha sido pasajera (nació en 2015) porque se ha convertido en un trampolín de ideas.

Lo que necesitas, (sólo) cuando lo necesitas

Hasta hace poco, las marcas se esforzaban por tener presencia en todos lo canales: redes sociales, mass-media, online, offline… De alguna manera, esta estrategia masiva parecía asegurar que los públicos las conocieran y, si tenían suerte, las amaran. Pero esta táctica ha perdido fuerza, probablemente porque implica continua sobreexposición de las marcas, lo que conlleva desgaste de los públicos.
Las marcas que se muestran de forma masiva apabullan y aburren, lo que genera negatividad y rechazo, mientras que las que se muestran en los momentos justos y en los lugares adecuados, tienen mejor acogida y generan una actitud positiva y abierta hacia ellas. A partir de esta realidad, nace contextual onmipresence (omnipresencia contextual) que implica que las marcas aparecen solo en los momentos y en los lugares –contextos¬– en los que pueden atraer a sus públicos.

Más creatividad es igual a nuevos canales

Esta casi recién nacida tendencia surge tras investigar los momentos de consumo, de disfrute o de necesidad de los productos y servicios que ofrecen las marcas. Un ejemplo que nos ayuda a entenderlo es Pimkie y la cadena de hoteles Banks, que se han aliado para crear el Mini Fashion Bar o, lo que es lo mismo, un mini bar que en vez de bebidas y chocolatinas, tiene una selección de ropa y accesorios femeninos.

Mini Fashion Bar tiene prendas seleccionadas adaptadas a la ciudad en que se colocan, a su climatología y a diferentes eventos sociales. La fuerza de esta idea es que, cuando viajamos, podemos olvidar meter algo en la maleta, además de que somos más autocomplacientes y tendemos a comprar más. Con estas premisas, Pimkie ha encontrado un nuevo e inesperado canal de contacto con posibles públicos.

minifashionbar

Las huéspedes del hotel Banks de Amberes disfrutan de los Mini Fashion Bar. Sin duda, la idea es interesante y estamos deseando conocer su futuro, que esperamos no adopten muchas marcas de moda, porque caeríamos, de nuevo, en la masificación.

Otro buen ejemplo de contextual omnipresence puede ser el dash button de Amazon, una de las compañías más innovadoras a día de hoy. Su idea gira en torno al planteamiento de que los consumidores no siempre recuerdan qué tienen que comprar hasta que, un día, se dan cuenta de que no tienen champú cuando se duchan, café un lunes por la mañana o comida para su mascota cuando llegan del trabajo. Este problema tan habitual lo pretenden solucionar con el dash button; un botón que se coloca al lado de los productos que usamos y que, cuando vemos que están a punto de terminarse, presionamos para que nos llegue a casa un pedido con ellos.

Con el dash button, el contexto son todos los rincones de nuestra propia casa en los que las marcas están justo en el lugar en que tienen que estar. Fácil y muy práctico porque ayuda a los consumidores en su día a día.

dashbuttons

BTF_02-DP-uk-1366x444._CB281630358_ Con el dash button, Amazon consigue salir del ordenador para introducirse en la casa de sus públicos, pero de una forma silenciosa y poco invasiva: estando en el lugar adecuado en el momento preciso.

El futuro de contextual ominipresence.

Frente a la saturación de las estrategias multicanal, han surgido varias tendencias que invitan a tener una actitud anti-marca –por ejemplo, la actitud no logo o el llamado lujo silencioso–. De alguna manera, contextual omnipresence es una tendencia que, aún no siendo anti-marca, sí pretende evitar el continuo bombardeo publicitario al que estamos sometidos.

Esta tendencia, de la que estamos seguros que oiremos hablar más, sienta las bases para un futuro en que las marcas puedan tener vínculos de amistad con sus públicos. Unos vínculos similares a los de un amigo que te conoce o un colega de trabajo que te ayuda.