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Aplicaciones corporativas

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¿En qué consisten las aplicaciones corporativas? ¿Cuál es su peso en el conjunto de una identidad corporativa? Y, ¿qué tipo de aplicaciones existen?

Cuando se deciden los pilares de una identidad corporativa termina una etapa y comienza la siguiente: la fase de implementación. En este momento, la teoría se hace práctica y la marca cobra vida. La reflexión deja paso a la acción y las ideas se convierten en hechos tangibles. Por todo esto, esta es una fase destacada y delicada que requiere minuciosidad, cuidado por el detalle y rigurosidad.

Las aplicaciones corporativas son la parte visible de una marca. Cualquiera que sea su objetivo, soporte, mensaje o medio, tienen repercusión en el conjunto global del diseño corporativo y por eso, requieren especial atención.

En esta fase es fundamental contar con el manual de identidad visual, el documento de referencia y la guía que aglutina y explica las normas de aplicación de una marca. Todas las aplicaciones corporativas deben regirse por este manual y acatar sus normativas para que así, todas ellas expresen, con la misma voz, la identidad de la corporación.

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Puntos clave sobre las aplicaciones corporativas

¿Cuáles son las aplicaciones más comunes?

Aunque cada compañía tiene unas necesidades específicas, se puede decir que las aplicaciones corporativas más demandadas son:

  • La papelería corporativa
  • La firma de e-mail
  • Las plantillas corporativas (generalmente realizadas en formatos Office)
  • La página web o el site corporativo
  • Banners publicitarios
  • El brochure corporativo –o brandbook– y folletos promocionales
  • El merchandising (todas las piezas de carácter promocional que incorporan el logotipo o la gráfica corporativa).
  • La rotulación

Otras aplicaciones pueden ser: la app del servicio o servicios de la compañía, el packaging, la decoración de los espacios, las unidades móviles o flota de vehículos, los uniformes o ropa técnica, el brandclip (el vídeo que resume en pocos segundos la esencia de la marca) o la señalización. En definitiva, cualquier soporte –por alocado que pueda parecer– en que aparece diseño corporativo.

¿Cómo se hacen?

Las aplicaciones corporativas se realizan en tres fases:
· Fase 1: Es un momento creativo en la que se preparan esbozos, diseños y propuestas. Se trabaja tomando como referencia el manual de identidad visual para respetar las normas del diseño grafico corporativo. En esta fase también se toman decisiones que afectan a la producción como por ejemplo, el tipo de papel y los acabados de las aplicaciones offline o el lenguaje de programación de las aplicaciones online.

· Fase 2: Es el momento en que se realizan los artes finales, es decir, los documentos que pasan a producción. Este es un proceso técnico que implica cuidado y detalles.

· Fase 3: El momento final corresponde a la producción de la que nace la aplicación.

¿Cómo cobra vida una aplicación?

Sólo de la mano de profesionales especializados las aplicaciones corporativas pueden cobrar vida y tener calidad. Una vez finalizado el diseño, la pieza comienza el proceso de producción. Este proceso tiene carácter técnico e implica a expertos como impresores, desarrolladores, rotulistas o decoradores entre otros muchos. Todos ellos, aportan sus conocimientos para obtener la pieza y que, finalmente, llegue a sus públicos tal y como se había imaginado, esbozado y diseñado.

¿Se mide la calidad de las aplicaciones corporativas?

Sí. La medición de la calidad es fundamental porque de ella también depende el éxito de una identidad corporativa. Una buen diseño ejecutado de forma inconsistente aboca a la gráfica corporativa al fracaso. Por eso, cada fase de este proceso –diseño, artefinalización y producción de una aplicación corporativa– debe cumplir todas las normas de calidad. Además, el público de la marca valora positivamente esta calidad.

En la actualidad y, cada día con más fuerza, también cobra importancia la medición del impacto medioambiental de las aplicaciones corporativas que implican materiales sensibles como son el papel, el agua o diversas sustancias químicas. De igual manera es fundamental controlar el gasto energético necesario en la producción de cualquier aplicación. Sin duda, las corporaciones que controlan los aspectos de calidad y responsabilidad social generan más confianza y afinidad con sus públicos.