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¿Qué es la identidad digital?

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¿Para qué sirve la identidad digital?

¿Qué es la identidad digital de una compañía y por qué es fundamental hoy en día?

Para conseguir que una compañía tenga presencia y repercusión en internet es necesario construir su identidad digital. Cuando se proyecta una marca desde el inicio y se determina su posicionamiento, personalidad y filosofía, es el momento de profundizar en el carácter digital de la misma. Del mismo modo, cuando una marca es adulta y no ha nacido en un entorno digital, es decir, no es nativa digital, se puede replantear su naturaleza para adaptarla al universo online. En ambos casos, el objetivo es el mismo: responder a las demandas de los consumidores actuales y, en concreto, de los públicos y de las audiencias de cada compañía.

Pero, ¿por qué tiene tanta importancia la identidad digital? El uso masivo de dispositivos conectados a través de una red de datos es tal, que los consumidores sobreentienden que pueden encontrar, con un solo clic, sus marcas habituales, los servicios que necesitan o los productos que buscan. De ahí viene la necesidad de las compañías de tener presencia en los canales digitales y, de hecho, debe ser una presencia activa y estudiada.

Más allá de la aplicación páginas web o en banners publicitarios, la identidad digital es un pilar fundamental para desarrollar el marketing online de las compañías, gestionar su presencia en redes sociales, implementar herramientas de e-commerce, facilitar sus servicios con apps o agilizar la comunicación a través de newsletters.

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Puntos clave sobre la identidad digital

¿Qué implica el pensamiento Digital First?

A día de hoy los canales digitales son el epicentro de la comunicación. Una marca que no se encuentra en Google y no tiene una vida activa en la red social, no existe más allá de su entorno personal. Esto implica un crecimiento lento, complejo y costoso, además de un bajo nivel de reputación. Por el contrario, las corporaciones que se mueven con agilidad en contextos online consiguen un crecimiento orgánico y una proyección exponencial. Ante esta realidad, en el diseño identidades corporativas actual se puede trabajar bajo la premisa Digital First –que se podría traducir como ‘primero lo digital’– y que focaliza la esencia de la marca en su identidad digital. De esta manera nacen marcas preparadas para las oportunidades que presentan los canales digitales y que asumen los retos actuales de la comunicación.

¿Por qué la accesibilidad y el diseño adaptativo son las premisas fundamentales de la identidad digital?

Cuando se trabaja en una identidad digital hay dos cuestiones que siempre se deben tener en cuenta. La primera es el desarrollo de diseños accesibles que permitan a cualquier perfil de persona tener un acceso rápido y claro a la información. Por eso, cualquier elemento que aparece en un entorno online debe cumplir, por respeto a sus públicos, las normativas de accesibilidad universal. Y, la segunda, es el diseño adaptativo –también conocido como responsive–, que implica el desarrollo de plataformas adaptadas a cualquier dispositivo para facilitar la navegación.

¿Por qué es necesaria la coherencia online y offline?

La coherencia es un rasgo indispensable de una identidad corporativa. La imagen y los mensajes que proyecta una marca deben ser coherentes con su filosofía, con sus productos y sus servicios y, lo más importante, con los públicos a los que se dirige. Una identidad que unifica todos estos factores proyecta una imagen compacta que permite una comunicación directa y sin distorsiones. Por este motivo, es básico trabajar de forma coherente los planos offline y online ya que estos territorios están separados por una frontera que se desvanece cada día. En conclusión, la identidad digital debe ser una extensión lógica, natural y sin artificios de la identidad corporativa.

¿Qué aporta una identidad digital estudiada?

Aporta mayor número de oportunidades de comunicación y un diálogo fluido con sus audiencias. Aporta también ubicuidad, es decir, una omnipresencia que permite a las compañías estar abiertas a sus clientes y públicos los 365 días del año, 7 días a la semana y 24 horas al día. Aporta internacionalidad, apertura y disponibilidad. Y, entre otros factores, también aporta trasparencia, ya que hace accesible la información.