La mayoría de los diseñadores nos sentimos atraídos por ciertas marcas que siempre buscamos, siempre queremos y siempre admiramos. Son aquellas que nos entienden como profesionales y cuyos productos son fundamentales para nuestro trabajo. Podemos citar muchas pero, si tenemos que destacar solo algunas, podríamos hablar de Apple, WeTransfer, Fedrigoni o Pantone. Las dos primeras nos fascinan porque han conseguido crear para los diseñadores herramientas de trabajo atractivas y funcionales. Y, las dos segundas, nos llegan a emocionar e inspirar con sus productos.

La felicidad de un diseñador gráfico se dispara cuando tiene que crear una paleta de color. Es difícil expresar qué significa para nosotros esta experiencia, como también lo es ponderar el enorme peso que tiene la elección de colores en un proyecto creativo. Si es cierto que el 80% de nuestras sensaciones nos llegan a través de los ojos, podemos entender la importancia que tiene la elección de uno u otro color y, por tanto, cómo de fundamental es este elemento en los proyectos creativos. Pero, más allá de su belleza, para los diseñadores es fundamental trabajar con colores estables en todo tipo de materiales y soportes. Por ambos motivos, Pantone juega un papel fundamental en nuestro trabajo. ¿Queréis que os acerquemos al paraíso Pantone? Si es así, seguid leyendo porque en nuestro post de hoy, profundizamos en esta marca y en la peculiaridad de sus productos.

Portada del libro Pantone The 20th Century in Color

De alguna manera, Pantone ya forma parte de la Historia del Diseño. Desde la década de los sesenta es una herramienta de trabajo básica para los diseñadores de cualquier área y estamos convencidos de que sus materiales han inspirado grandes diseños desde entonces. El libro The 20th Century in Color escrito por Leatrice Eiseman, Directora Ejecutiva del Instituto Pantone, recoge las aportaciones más importantes de Pantone en el siglo XX.

Desde 1963 existe un estándar de color llamado Pantone

Pantone crea, produce y vende colores así como todas las herramientas necesarias para utilizarlos e implementarlos. Pero su valor diferencial es que ha creado un estándar de color universal. Esto se traduce en la estabilidad de sus colores, asegurando el tono y la intensidad de cualquier color (pudiendo variar en proporciones mínimamente apreciables). Y, todo esto, tiene implicaciones importantes en gran parte de los proyectos de diseño; por ejemplo, permite que una paleta de colores corporativos sea siempre igual, sin importar cuándo se han impreso las piezas de la compañía, en qué proveedor o en qué país. Por tanto, y frente a la impresión en CMYK en la que las proporciones de color son variables, Pantone asegura que sus colores siempre sean iguales.

Fue el fundador de Pantone, Lawrence Herbert, quien en 1963 creó un innovador sistema para identificar, combinar y comunicar colores solucionando los problemas asociados con su uso en artes gráficas. Con su sistema, tal y como hemos comentado, se evitaban las variaciones de tonos pero también se solucionaba el inmenso problema derivado de que cada persona percibe los colores de una manera diferente, lo que conllevaba continuas confusiones respecto a sus nombres. Por todo esto, el sistema de Herbert denominado Pantone Matching System significó un paso adelante en nuestra profesión.

Con el éxito de los colores para artes gráficas, Pantone expandió su actividad a otras industrias como la moda, el diseño de interiores, los materiales sintéticos y plásticos y la arquitectura. Su importancia es tal que, en la actualidad, Pantone es una marca registrada reconocida tanto por los profesionales creativos como por sus proveedores, aunque nosotros diríamos que es el gran aliado de ambos.

Pantone Color Institute y el “color del año”

La carta de color de Pantone no es estática, sino que cambia y se adapta a las necesidades de los creativos. Gracias a la investigación e innovación que realiza el Instituto Pantone –llamado Pantone Color Institute–, la compañía muestra con dinamismo su profundo conocimiento del color, ayudando a las marcas a definir sus paletas, ofreciendo soluciones personalizadas (o, lo que es lo mismo, creando colores únicos para las marcas tal y como hizo para Tiffany) y realizando una labor aplaudida y muy bien valorada de estudio y búsqueda de tendencias.

Desde el Instituto Pantone se comunica cada año el “color del año” que, aunque puede parecer frívolo, es un dato que muestra hacia donde se dirigen las tendencias sociales y culturales cada temporada. Los llamados colores del año no pretenden dirigir a los diseñadores o marcar pautas de estilo, sino que sirven para hacer una reflexión profunda sobre las principales cuestiones que atraerán nuestra atención en los próximos 12 meses. Por ejemplo, en 2017 el color del año es Greenery porque ser un tono vivo que llama a la esperanza y al optimismo tras la grave crisis económica que hemos vivido y en un momento de complejas problemáticas políticas y sociales. También es un color inesperado que apuesta por nuestra necesidad de reencontrarnos con lo natural en una eterna búsqueda de juventud y diversión. Por tanto, más que una apuesta estética, Greenery es una actitud.

Puerta en el color del año greenery Pantone

Decoración en color greenery el Pantone del año

Outside In es una casa diseñada por Airbnb en colaboración con Pantone en la que el protagonista es el color del año 2017, Greenery. Está ubicada en Clerkenwell, cerca de Londres, y en ella los huéspedes pueden disfrutar de este color vibrante en todas las habitaciones. Todos los beneficios obtenidos por su alquiler serán destinados a AIGA, la asociación internacional de profesionales del diseño.

La continua inspiración del color

El color inspira grandes ideas y es el desencadenante de muchas emociones. Por eso, para los diseñadores entender el color es una parte fundamental de nuestro trabajo y probablemente uno de los aspectos que lleva a nuestros proyectos al éxito o al fracaso. Pero, gracias a las herramientas que proporciona Pantone (muestras de chips, pantoneras, muestrarios de telas, etc… además de las propias tintas), esta parte crucial de nuestro trabajo es más fácil y lógica.

Imaginamos que ya ningún diseñador puede concebir su día a día sin estas herramientas y nos cuesta imaginar que sea posible manejar otros estándares de color que no sean los de Pantone –aunque lo cierto es que los diseñadores nos amoldamos con rapidez a los cambios y estamos abiertos a todo, así que, ¿por qué no imaginarlo?–. En cualquier caso, el éxito de las fórmulas de Pantone son admirables y por eso, seguiremos pendientes de cualquier novedad que nos traiga esta marca tan querida por la profesión.