Se está construyendo la nueva sede de Lego en Billund (Dinamarca) y no podemos negar que nos encanta. Suponemos que es porque su nuevo edificio corporativo tiene unos ingredientes tremendamente atractivos como son tecnología y calidad, un diseño pensado para la comodidad de sus empleados –en sus horas de trabajo y, como no, en su tiempo de ocio y juego–, el guiño de la forma exterior que representa las piezas de Lego que tanto nos apasionan, el hecho de que contempla espacios y parques públicos y que ¡tiene un mini golf en el tejado! Los arquitectos de C.F. Møller han diseñado esta nueva apuesta de Lego que ocupará 560.000 metros cuadrados y que ya ha despertado el interés de muchos.

Llamamos sedes corporativas a las oficinas centrales de una compañía. Son espacios físicos de trabajo y colaboración para empleados y proveedores que en branding entendemos como una extensión física de la marca y, por ello, que requiere nuestra atención. Por eso, hoy queremos dedicar un post a analizar detalles de estos espacios: por qué son importantes, cómo se les otorga entidad y personalidad propia y cómo, a través de ellos, se expresan las marcas.

3D rendering de la sede de Lego - Lego People House

La nueva sede corporativa será bautizada como Lego People House y se plantea como un espacio de trabajo, colaboración, juego y diversión. Su construcción es una de las decisiones estratégicas de la compañía para expandir la marca. Actualmente la plantilla de Lego es de 17.000 empleados y en esta sede, trabajarán 4.000 (afortunadas) personas de 35 nacionalidades.

Grandes o pequeñas, pero representativas

Solemos relacionar el concepto de “sede corporativa” con grandes empresas de proyección internacional. Sin embargo, este planteamiento no es correcto porque todas las corporaciones, grandes o pequeñas y de ámbito local o global, deben prestar atención a su sede y trabajar en ella como una parte activa de la marca. El motivo es que estos lugares son su epicentro físico: los espacios en los que se encuentran sus trabajadores y donde se conciben sus productos y servicios. Es decir, los lugares en los que se encuentra el alma de la compañía.

Y, ya que estos son unos espacios tan importantes, las sedes corporativas deben ser los lugares que expresen los valores de la marca por sus características técnicas, constructivas, arquitectónicas, funcionales o estéticas. Así es el caso de la futura nueva sede de Apple, llamada Apple Campus 2 –pero que ya conocemos todos como el OVNI–. Este impresionante edificio ha sido diseñado por Foster + Partners y es un enorme aro que parece la quintaesencia de los productos de Apple. Además se está construyendo con sus mismos materiales y, por ejemplo, en los pilares se ha utilizado el aluminio de los Macbook Pro. Aunque esta gran obra está siendo polémica, lo cierto es que representa el espíritu de Apple y, como tal, es su máxima expresión de marca.

3D rendering de la nueva sede de Apple

Detalle de la nueva sede de Apple en Cupertino

La nueva sede de Apple se sitúa en la ciudad de Cupertino y sus dimensiones son impresionantes: 460 metros de diámetro con un espacio interior abierto de 260.000 metros cuadrados. El conjunto se eleva en un terreno arbolado de 710.000 metros cuadrados.

Pero el ejemplo de Apple no es el único que nos ayuda a explicar por qué son tan representativas las sedes corporativas independientemente de si la compañía es grande o pequeña. En el extremo opuesto del gigante tecnológico encontramos la compañía holandesa Fairphone que también fabrica móviles pero cuyo enfoque es totalmente opuesto al de Apple porque su filosofía se basa en el comercio justo y ético (sus productos están fabricados con materiales que provienen de zonas libres de conflicto). Su sede corporativa, ubicada en Ámsterdam, tiene un carácter distendido y acogedor en el que no se hace referencia a lo tecnológico sino sus valores de transparencia y respeto por el medio ambiente.

La sede de Fairphone es un antiguo almacén construido en 1884 que mantiene su carácter histórico y del que se han rediseñado los interiores para acoger a los empleados en espacios abiertos y sin divisiones jerárquicas. Los materiales empleados en esta reconstrucción son reutilizables, poco o nada contaminantes y, por tanto, respetuosos con el medio ambiente. Y lo mejor: el resultado es amable, cómodo y expresa a la perfección el espíritu de la compañía.

Sede de Fairphone en Amsterdam

Interior de la sede de Fairphone

Interior de la nueva sede de Fairphone

El rediseño de los interiores de esta vieja fábrica reconvertida en la sede de Fairphone ha sido un trabajo de colaborativo entre Studio Modderman y Melinda Delst Interior Design y, de verdad, nos parece un lugar muy especial e inspirador para trabajar.

Tendencias laborales y sedes

Las políticas laborales están cambiando aunque no está ocurriendo tan rápido como era de esperar. Como consecuencia, muchas compañías están en proceso de adaptación a las nuevas tendencias de trabajo, lo que supondrá que los empleados cada vez tendrán menos necesidad (u obligación) de acudir a su centro de trabajo y podrán desempeñar sus funciones desde su hogar o desde el lugar que deseen. Por eso, es lógico preguntarse si este factor será un desencadenante que provocará menor prestigio de las sedes corporativas o que las compañías presten menos atención a estos espacios. Pero, tal y como explicábamos al principio de este post, es improbable que esto ocurra porque las sedes corporativas son mucho más que espacios de trabajo; son el espacio físico más importante de las marcas, los lugares que las representan en todo el mundo, uno de sus estandartes filosóficos y la expresión más tangible de su potencial presente y futuro.

Además, a nivel de identidad visual en todas las sedes corporativas se muestra la imagen de la compañía de la forma más pura, tanto en la señalización de los espacios como en la elección del mobiliario o en las paletas de color predominantes. Y pocas marcas renunciarán a mostrar su mejor cara en estos lugares.

Por tanto, no se prevee la desaparición de estos lugares, si no todo lo contrario: cada vez serán proyectos más meditados, espectaculares y originales, si bien es probable que se dejen de invertir en ellos las cantidades tan desorbitadas que se invierten ahora. Pero esta cuestión es fruto de otra tendencia: la contención y la humildad.